Del comité en planilla al comité auditable
Un comité no termina cuando alguien escribe "aprobado". Qué información se revisó, qué reglas se incumplieron y quién autorizó la excepción tiene que poder reconstruirse.
En la mayoría de las financieras el comité funciona bien como conversación y mal como registro. Se revisa un caso, se discute, se decide, y lo que queda es una fila en una planilla con la palabra "aprobado" y, con suerte, un comentario. Seis meses después, cuando esa operación entra en mora o llega una auditoría, nadie puede explicar con qué información se decidió.
Qué debería quedar registrado
Comentario no es decisión
Un comentario explica; una decisión obliga. La diferencia práctica es que la decisión debe tener autor, momento, alcance y condiciones. Cuando ambos viven en el mismo campo de texto, la trazabilidad se pierde: no se puede distinguir lo que alguien opinó de lo que la institución resolvió.
Cómo manejar las excepciones
Las excepciones no son el enemigo: son información. Lo que hace daño es que ocurran sin dejar rastro. Si cada excepción exige justificación y queda asociada a la regla que se pasó por alto, al cabo de un trimestre tienes el mejor insumo posible para revisar la política: las reglas que el negocio incumple sistemáticamente porque están mal calibradas.
Cómo evitar sumar burocracia
La prueba es simple: registrar la decisión no debería tomar más tiempo que tomarla. Si el expediente, la recomendación y las reglas ya están en el sistema, el comité solo agrega criterio y firma. Cuando el registro exige volver a tipear lo que ya existía, el equipo lo esquiva, y con razón.