Cómo estamos incorporando inteligencia artificial dentro de Pruff
La IA en crédito vale cuando reduce trabajo concreto, interpreta documentos y entrega contexto. No cuando reemplaza sin control una decisión de riesgo.
En crédito, la conversación sobre inteligencia artificial se fue rápido hacia el lugar equivocado: reemplazar la decisión. Nuestra apuesta es la opuesta. La decisión de riesgo es del comité y de la política; lo que sí podemos sacar del camino es el trabajo que la rodea, que ocupa la mayor parte del tiempo del equipo.
Nuestros principios
Interpretación documental
Es el caso más maduro. Contratos, mandatos, cartolas, estados financieros y respaldos llegan en formatos distintos y hoy se leen a mano. Extraer campos, detectar diferencias con el expediente y avisar cuando algo no calza es trabajo repetitivo y verificable: exactamente donde la IA rinde.
Consultas y contexto operacional
La segunda línea es responder preguntas sobre la operación: qué falta para cursar, qué reglas se gatillaron, cuánta exposición hay con un deudor, qué cambió en la cartera esta semana. Con el MCP de Pruff eso ocurre sobre la misma información del sistema y con los permisos del usuario.
Apoyo al motor de riesgo
Acá vamos más despacio. La IA puede ayudar a detectar patrones y a sugerir qué revisar en una política, pero el motor sigue siendo determinístico: reglas explícitas, versionadas y explicables. Un scoring que nadie puede explicar no sirve para defender una decisión frente a un comité, un auditor o un fondo.
Qué sigue siendo humano
Aprobar una excepción, cambiar el apetito de riesgo, negociar una condición, decidir si se judicializa un caso. No por prudencia declarativa, sino porque son decisiones donde el contexto comercial pesa más que el patrón histórico.